En el día y en la noche
en el tiempo y fuera del tiempo
las Guardianas custodian el Grial
en permanente lucha con el Lado Falso del Universo
Ellas son el Círculo Eterno de la Luz
en este Mundo y en todos los Mundos *

NO FUERA TAN RADICAL?



NOTA:


Recibí de una lectora un email, que por su iniciativa a traducido textos míos para el español y los a publicado en un blog que también ella misma creo por su propia iniciativa en español, acusándome de haber sufrido más tarde una influjo negativo a través de los textos que tradujo y que le afectaron negativamente, pidiéndome para que los apagara.

En las próximas lineas, os dejo el mensaje que recibí para que podáis reflexionar, pues me gustaría, Por Favor, saber si por algún motivo hay alguna mujer que me lea, en portugués o español, y se sienta afectada por mis palabras, si siente que le perjudican o le afectan de forma negativa y grave.

Con afecto,
Rosa Leonor


"He estado pensando en el blog durante mucho tiempo, en el de mujeres y diosas en español, y te pido que borres las entradas que yo traducí el mes de febrero. Me parece que tu blog es demasiado peligroso y provocador, y realmente me hizo daño. No quiero decir que a todas las mujeres les pase igual, pero mi experiencia no fue agradable y no quiero tener nada que ver con eso.

Si eres tan amable, de borrar mis escritos traducidos, te lo agradecería muchísimo, así podría quitarmelo de la cabeza."
"(...) los articulos no son mios, y no queria sentirme responsable por ellos. Yo los hubiera escrito de otra forma, con otro enfoque que no fuera tan radical."
( recebido por email)

La historia cuenta ...

 
 
La histeria, el mal de la mujer

 En la antigua Grecia el ejercicio de la medicina... estaba fuera del alcance de la mujer, quien, según atestiguan textos de filósofos tan importantes como Platón o Aristóteles, era considerada como una menor de edad e incluso como una mala copia de los hombres. Se creía que la mujer no pensaba con la cabeza, sino con el útero, con las ‘ultimas partes’ (‘hystéra'), de ahí que fuera tildada de histérica. Esta misoginia también se reflejaría en la fisiología femenina, como demuestra el hecho que no existiera un término científico para designar a los ovarios. En los tratados se aludía a ellos con la misma palabra utilizada para los testículos (órxis’), por lo que sólo recurriendo al contexto en el que aparecía el término se sabía si se estaba haciendo referencia a un hombre o a una mujer.
Al parecer, hubo una mujer que sin embargo se rebeló contra esta tiranía masculina de la medicina: Agnódice, quien vivió en la Atenas del siglo IV a.n.e. Ansiosa por ayudar a las parturientas, se disfrazó de hombre para poder seguir los cursos del célebre médico Herófilo, convirtiéndose de esta manera en ginecóloga. La historia cuenta que sus colegas de profesión, envidiosos de sus éxitos, la denunciaron ante el Areópago, por lo que Agnódice no tuvo más remedio que revelar su sexo y fue acusada de violar la ley. Sin embargo, las distinguidas atenienses a las que había asistido se pusieron de su lado, de modo que finalmente fue absuelta y la ley derogada. Fue así, según cuentan algunas crónicas, como el ejercicio de la medicina se abrió al mundo femenino, por lo menos en Atenas.

Grabado de Agnódice de 1833
Revista Memoria, Historia de cerca nº XLIII

La fuerza de las mujeres...



Nacemos sexuados. Si fuéramos amebas no habría distinción sexual en el nacimiento, ni distinción de género.La identidad está ligada a los genitales con los que nacemos, e inmediatamente después, ciertas expectativas sobre lo que la cultura dice que debes y no debes ser y hacer con tus genitales es una de las tramas más profundas que conforman la identidad de una persona.
En Psicología y sexualidad humana se distingue entre identidad sexual y de género. La primera estaría ligada a los genitales con los que nacemos y la segunda a todo lo que te hace sentir que eres por haber nacido hombre o mujer en una determinada cultura. Es decir, que hay una parte que viene determinada biológicamente y otra depende de las enseñanzas de una determinada sociedad; pero incluso la primera puede ser cambiada hoy en día con los adelantos técnicos de la medicina occidental.
Para los que hemos nacido en sociedades en las que hay establecida una lucha por la igualdad de géneros parecería que decidir dar una educación en igualdad puede ser una decisión consciente y fácil de llevar a cabo por parte de los padres; no obstante, son interacciones muy sutiles entre los padres y educadores y los niños y las niñas las que nos dan una identidad de género que se instala en la memoria preverbal y presimbólica, la que es muy difícil acceder por el pensamiento y la palabra.
Ser mujer hoy en día en una democracia occidental puede dar garantía de la igualdad ante la ley en Derechos Humanos, sociales y económicos. Pero todos sabemos que no es verdad...
Muchas mujeres nos sentimos feministas, pero a la hora de relacionarnos procedemos a funcionar según unas pautas aprendidas en la profundidad de la memoria no verbal.
Donde esto se ve con más detalle es en la relación que tenemos las mujeres con nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Podemos ser muy igualitarias en nuestros objetivos, pero seguimos considerando la menstruación como una maldición y la grasa almacenada en las caderas como algo horrible de lo que nos debemos desprender con todo tipo de dietas y técnicas de medicina estética. Nos escondemos los días de regla, tapamos las compresas y tampones con envases de colorines, no hay nada peor que manchar de sangre un pantalón...el síndrome premenstrual es una excusa de baja productividad como si la capacidad de ser madre no fuera necesario para la sociedad y la especie humana. Y la celulitis...no hay nada mejor que hacerte creer que una característica del cuerpo de mujer es una enfermedad.
Debemos ser sexualmente asexuadas...el gran mensaje paradójico que nos hace mirarnos como hembras en celo o, lo mismo, putas, si mostramos con orgullo ciertas partes del cuerpo; pero somos "machorras" si no lo enseñamos. Es curioso ver las modas del maquillaje donde debes gastarte una fortuna para tener un acabado "natural" en el que te pintas los labios para que no se vean. Ir con los labios rojos ya se sabe...es cosa de putas. Debemos mostrarnos bellas, pero nuestras caderas y muslos deben ser musculosos como los de los hombres.
Al renegar de nuestro cuerpo, renegamos de la sabiduría natural que nos une a los ciclos de la Naturaleza y de la Tierra.. Renegamos del placer de sentirnos corporizadas cuando observamos los cambios de volumen que nos suceden en los ciclos hormonales y de como somos manifestación de la creatividad de la vida.
Esto, forzosamente, nos hace experimentar la sexualidad de otra manera. Se convierte en relaciones de descarga en vez de celebraciones del aspecto sacro y creativo que tiene toda vida.
Hay muchas cosas aún por escribir en la descripción de ser mujer...no se han oído todavía muchas voces...

in La Isla de Penélope de Ana Cortiñas Payeres

Las Brujas sabias dicen la verdad





Las Brujas sabias dicen la verdad con compasión y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes.

Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser Brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.

Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor;
son atrevidas, confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón,
escuchan su cuerpo, improvisan, ni imploran, ríen, y tienen los pulgares verdes.
Cuando un hombre estresado se encuentra con otro, ambos segregan testosterona, que provoca huida o enfrentamiento. Pero si ese mismo hombre se encuentra con una mujer que le comprende, una bruja sabia, su adrenalina baja y su autoestima sube. Y basta solamente con que se siente a su lado.
Las mujeres tienen la oportunidad de cambiar el mundo en las próximas décadas. Pero que si no lo hacen ya, probablemente ya no lo harán.


JEAN SHINODA BOLEN

Lo que aprendí tiene que ver con la atención social y los recursos que todo el mundo se merece

DE PRONTO MI CUERPO:
 
EVE ENSLER

“Por mucho tiempo éramos “yo” y mi cuerpo. “Yo” estaba formada de historias, de anhelos, de luchas, de deseos de futuro. “Yo” estaba tratando. de no ser el resultado de mi pasado violento, pero la separación que había ocurrido ya entre el “yo” y mi cuerpo era un resultado bastante significativo. “Yo” estaba siempre tratando de convertirse en algo o en alguien. “Y...o” solo existía en el intento. Mi cuerpo, a menudo, se interponía en el camino.(…) Como no tenía un punto de referencia para mi cuerpo, comencé a preguntarle a otras mujeres sobre sus cuerpos, en particular por sus vaginas, porque pensaba que las vaginas eran algo importante. Esto me llevó a escribir “Los Monólogos de la Vagina”

(…) Comencé a ver mi cuerpo como (…) una cosa que podía moverse rápido (…) que podía conseguir otras cosas, muchas cosas, todas al mismo tiempo. (…) Comencé a ver mi cuerpo como iPad o un auto. Lo manejaba y le demandaba cosas sin límites, era invencible, debía ser conquistado y dominado como la tierra misma. No le prestaba atención, no, lo organizaba y lo dirigía. No tenia paciencia para mi cuerpo. Lo moldeé bruscamente, fui mezquina, tomé más de lo que mi cuerpo tenía para ofrecer, si estaba cansada, tomaba más cafés expresos, si estaba asustada, iba a lugares más peligrosos.

(…) Seguro tuve momentos de aprecio por mi cuerpo, del modo en que un padre abusivo a veces tiene momentos de bondad. (…) Oí decir algunasveces que yo debía amar mi cuerpo, entonces aprendí a hacerlo: era vegetariana, me mantenía sobria, no fumaba. Pero todo esto solo era una manera más sofisticada de manipular mi cuerpo.

(…) Como resultado de hablar del tanto sobre mi vagina, muchas mujeres comenzaron a contarme sobre las suyas, sus historias sobre sus cuerpos. Sus historias me llevaron alrededor del mundo, y he estado en más de 60 países. He escuchado miles de relatos, (…) hubo siempre episodios en que las mujeres compartían conmigo ese momento en particular en que se separaron de sus cuerpos, en que dejaron sus casas. Escuche sobre mujeres acosadas en el sus camas, azotadas en sus bocas, abandonas muertas en un aparcadero, quemadas con ácido en el sus cocinas. Algunas mujeres se silenciaron y desaparecieron. Otras sí volvieron locas, trabajando como máquinas, como yo.

(…)En medio de mis viajes, cumplí 40 y comencé a odiar mi cuerpo, lo que era realmente un progreso, porque al menos mi cuerpo existía lo suficiente como para odiarlo. (…) Me fui a la República Democrática del Congo y escuche historias que hicieron añicos a las demás. Escuche relatos que se metieron en mi cuerpo. Me enteré de una pequeña niña que no podía dejar de orinarse encima por tantos soldados que se habían metido dentro de ella. Escuche sobre una mujer de 80 años cuyas piernas fueron quebradas y arrancadas de sus coyunturas y dobladas sobre su cabeza mientras los soldados la violaban. Hay millones de estas historias. Muchas de las mujeres tenían agujeros en el sus cuerpos, agujeros, fístulas, que eran violaciones de guerra, agujeros en el tejido de sus almas. Estás historias saturaron mis células y mis nervios.

(…)Todas estas historias comenzaron a sangrar al mismo tiempo. La violación de la tierra, el ultraje de minerales, la destrucción de vaginas;Ninguna estuvo separada de las otras ni de mí. (…) Luego contraje cáncer, o descubrí que tenia cáncer. Llegó como un pájaro a toda velocidad estrellándose contra el cristal de una ventana. De pronto, tenia un cuerpo, un cuerpo que fue pellizcado y hurgado y pinchado, un cuerpo abierto por en medio; un cuerpo al que le sacaron órganos y fue transportado, arreglado y reconstruido; un cuerpo que era examinado y que tenía tubos metidos en él; un cuerpo que se estaba quemando con químicos. El cáncer explotó la pared de mi desconexión. Comprendí, de pronto, que la crisis en mi cuerpo era la crisis del mundo, no que ocurriría más tarde, sino que estaba ocurriendo ahora.

De pronto, mi cáncer, era un cáncer que estaba en todos lados, el cáncer de la crueldad, el cáncer de la codicia, el cáncer que se mete dentro de la gente que vive por las calles de las plantas químicas, y que usualmente son pobres; el cáncer dentro de los pulmones de los mineros de carbón; el cáncer del estrés por conseguir Lo que no es suficiente; el cáncer del trauma enterrado; el cáncer de los pollos enjaulados y peces contaminados; el cáncer de los úteros de mujeres violadas; el cáncer que está en todas partes por nuestro descuido.

(…)En su reciente libro visionario, “Individuo nuevo, nuevo mundo”, el escritor Philip Shepherd dice: “Si estás dividido de tu cuerpo, también estás separado del cuerpo del mundo, que entonces aparece como otro distinto de ti, o separado de ti, en lugar de vivir en un continuo al que perteneces”.

Antes del cáncer, el mundo, era algo distinto. Era como si estuviese viviendo en una pileta estancada y el cáncer dinamitó la roca que me separaba del mar completo. Ahora estoy nadando. Ahora me acuesto en el césped, froto mi cuerpo en él y disfruto el barro entre mis piernas y pies. Ahora hago un peregrinaje diario para visitar un sauce llorón a las orillas del Sena, y estoy hambrienta de campos verdes en los matorrales en las afueras de Bukavu y cuando caen lluvias fuertes, grito y corro en círculos.

Sé que todo está conectado y la cicatriz que baja por mi torso es la marca del terremoto. Estoy allí con tres millones en las calles de Puerto Príncipe. El fuego que me quema el tercer día, de seis días de quimio, es el fuego que está quemando los bosques del mundo. Sé que los abscesos que crecieron alrededor de mi herida luego de la operación, de 16 onzas de pus son la contaminación del Golfo de México; había pelícanos saturados de petróleo dentro mío y peces muertos flotando. Los catéteres que me metieron el cuerpo sin la medicación apropiada me hicieron gritar del modo en que la tierra grita por las perforaciones.

En mi segunda quimio mi madre enfermo gravemente y fui un verla. Y en nombre de la conexión, la única cosa que quería antes de morir era serllevada a casa, al lado de su amado Golfo de México. Entonces, la trajimos, y rece por que el petróleo no llegara a su playa antes que muriera. Y afortunadamente, no Llegó. Y ella murió tranquila en su lugar favorito.

Unas semanas después, yo estaba en Nueva Orleans, y (…) un amiga me dijo que quería hacerme una curación. (…) Mi amiga estaba preparando un recipiente grande, y le dije: “¿Qué es?” Ella dijo: “. Es para ti las flores lo hacen bello, y la miel dulce” Y yo dije: “Pero ¿qué es la instancia de parte del agua “? Y en nombre de la conexión, ella dijo: “Ah, es el Golfo de México” Y yo Dije: “. Por supuesto que sí”. Otras mujeres llegaron y se sentaron en círculo, y Micaela bañó mi cabeza con el agua sagrada y canto; quiero decir que todo su cuerpo canto. Las otras mujeres cantaron y rezaron por mi y por mi madre. (…) Y cuando el agua tibia del Golfo lavo mi cabeza desnuda, me di cuenta de que incluía lo mejor y Lo peor de nosotros. Era la codicia y la imprudencia que la llevaron una explosión de perforaciones. Eran todas las mentiras dichas, las de antes y después. Era la miel en el agua lo que hacia lo dulce, era el petróleo Lo que le enfermaba. Era mi cabeza, rapada y cómoda, ahora sin sombrero.

Era todo mi ser derritiéndose en la falda de Micaela. Eran las lágrimas, no distinguibles del Golfo, que rodaban por mis mejillas. Era, finalmente, estar en mi cuerpo. Era la tristeza que se ha quedado tanto tiempo. Era encontrar mi lugar y la enorme responsabilidad que viene con la conexión. Era la continuidad de la devastadora guerra en El Congo y la indiferencia del mundo. Eran las mujeres congolesas que están levantándose ahora. Era mi madre partiendo justo en el momento en que yo estaba naciendo. Era darme cuenta de que había estado muy cerca de la muerte, del mismo modo que la tierra, nuestra madre (…).

Lo que aprendí tiene que ver con la atención social y los recursos que todo el mundo se merece. Fue convocar amigos y una amorosa hermana. fueron médicos sabios, medicina avanzada y cirujanos que sabían qué hacer con sus manos, fueron enfermeras mal pagadas y realmente cariñosas, fueron curas mágicas y aceites aromáticos, fue gente que vino con hechizos y rituales, fue tener una visión del futuro y algo por qué luchar, porque yo sabia que esta batalla no es mía… fue un millón de plegarias, fueron mil aleluyas y un millón de “Oms”, fue un montón de ira, humor insano, un montón de atención social e indignación, fue energía, amor y alegría.

Fueron todas estas cosas. Fueron todas estas cosas, fueron todas estas cosas, fueron todas estas cosas en el agua, en el mundo, en mi cuerpo”.

Resumen de la conferencia “De Pronto, mi cuerpo” de Eve Ensler
 

ROSALIA DE CASTRO - POETISA GALEGA

 
"Nació en Santiago de Compostela, hija de una mujer soltera de buena familia y de un seminarista. Su nodriza le enseñó la lengua gallega y le hizo conocer la poesía popular en esa lengua. En Madrid, ciudad donde se trasladó por razones familiares en 1856, conoce a Manuel Murguía, con el que se casó dos años más tarde y quien la puso en contacto con Bécquer y su círculo. En 1857 publicó su primer libro poético, La Flor, al que siguieron Cantares gallegos, de 1863, y Follas Novas, de 1880, ambos en gallego. Su obra principal, En las orillas del Sar, se publicó en castellano en 1884. Tuvo seis hijos, pero su matrimonio no parece que fuera feliz. Su salud fue delicada y su temperamento claramente depresivo. Desde 1874 vivió en Galicia, y murió en 1885 en Padrón, La Coruña.

Con Cantares gallegos se situó como precursora, junto a Curros Enríquez y Pondal, del Rexurdimento cultural de Galicia. El libro tiene reminiscencias de la antigua lírica gallego-portuguesa, especialmente de la popular, con notables innovaciones métricas, y protesta contra el centralismo castellano y la vida miserable del campesino gallego que le obliga a emigrar. Por su parte, en Follas Novas, ve el mundo como adversidad, y la existencia humana como dolor, con toques intimistas. Algunos críticos lo consideran el mejor de toda la poesía gallega"
(...)
"Esa misma lengua gallega que había dado lugar al resplandor de los inmortales trovadores galaico-portugueses o a las memorables Cantigas del buen rey Alfonso X el Sabio, en cuya ilustradísima corte el gallego era ejercido por autores de las naciones más diversas como la más refinada de las lenguas literarias, se vio sumido -junto con su sociedad y su cultura- en un sometimiendo que se propuso eliminarlos de raíz, en todos los niveles. (Sin sospechar que, muchos siglos después, una autoridad tan innegable como Menéndez y Pelayo iba a reconocer abiertamente, sin duda alguna, que "No se puede desconocer que el primitivo instrumento del lirismo peninsular, no fue la lengua castellana, ni la catalana tampoco, sino la lengua que, indiferentemente para el caso (en aquella época eran la misma), podemos llamar gallega o portuguesa.")

LILITH

Lilith, aquella que surgió al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador es, según el mito, una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente se convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad pero que, en todo caso, guarda en sí, como símbolo, un sentido que la emparenta con la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto tenebroso.

Los símbolos y el lenguaje simbólico

Se ha dicho que el lenguaje simbólico es el verdadero lenguaje de la Humanidad, característico del mundo interior humano. Lengua olvidada, sin embargo, que emerge en nuestro ámbito onírico, en nuestra imaginación, nuestra fantasía y también a través de la creación artística, cuando podemos dejar a un lado la mente que analiza, divide y parcela; nos habla, igualmente, desde los mitos y los cuentos y leyendas.
Una particularidad del lenguaje simbólico es la condensación de elementos. Así, un símbolo recoge, contiene, sintetiza, integra y alude a varias abstracciones, ideas o conceptos, a menudo estados de ánimo y muchas veces actos; y se conecta con los mismos y puede enlazar con otros símbolos mediante relaciones de semejanza, contigüidad, analogía, etc…
El símbolo es polivalente y polisemántico, esto es, admite diferentes valoraciones y diversas lecturas, poseyendo varios niveles, significados y sentidos de interpretación diferentes. Con tales premisas nos enfrentamos a Lilith y a nuestros primeros padres.
No sabemos casi nada de Lilith. Salvo una brevísima mención en el libro de Isaías, La Biblia cristiana no dice nada más sobre la mítica primera dama de la historia de la Humanidad y a la que, por tanto, le cupo el honor de ser también la primera pareja de Adán, antes que Eva se oficializara para la posteridad recogiendo para sí tal papel. No existen apenas datos originales de esta figura que ha llegado hasta nosotros procedente, sobre todo, de la vieja tradición talmúdica; aunque no es exclusivamente oriunda de tal contexto, ya que, comparaciones, equivalencias y similitudes aparte, nos encontramos claramente identificada a nuestra protagonista en la vieja simbología súmera y babilónica integrando, incluso, ciertas versiones del ciclo de Gilgamesh. Con lo cual, nuestra dama goza de una antigüedad considerable.
Parece que, siguiendo con su propio mito, que nos la muestra como una guapa fémina muy enigmática y bastante siniestra, fatídica y perversa, indómita e impetuosa, celosa de su independencia, rotundamente atrayente, de ardientes deseos y de contundente seguridad en sí misma, que se rebela contra el rol asignado para las de su sexo, capaz de plantarle cara al mismísimo Creador si es preciso (como así hace) y de marcharse incluso del Paraíso para refugiarse finalmente en los abismos más profundos y sentar allí sus reales, también se ha ocultado para nosotros en el fondo de los siglos portando con ella su secreto.
Mas no por ello ha dejado de ser popular, pues a Lilith se han referido, entre otros interesados, feministas de pro entre las que algunas no han dudado en declararla su heroína favorita, sagaces psicoanalistas tal vez fascinados por su catálogo de cualidades y, cómo no, todo tipo de estudiosos de la Mitología y de la Simbología.
¿Será tan seductora Lilith como para merecer tanto esfuerzo?
Vamos a emprender nuestra tarea a través del estudio del simbolismo de nuestra elegida, apoyándonos en la lectura del contenido del símbolo de Lilith, así como el de Eva y Adán, tal como nos lo muestran el capítulo III del Génesis al describir la creación humana y el posterior pecado que ocasionó el despido definitivo del Edén decretado por Yavhé-Dios para la primera pareja y para sus numerosísimos descendientes. Un estudio simbólico que considerará como una unidad el mito cristiano de la Creación del hombre y que abarcará aspectos antropológicos, psicológicos y sociales. Para ello, conviene precisar algunos puntos sobre el lenguaje simbólico antes de introducirnos en nuestro tema:

Presentando a nuestra protagonista

* Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya sido “tomada prestada” de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una vez crecido.
* El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona con sus características personales y su ámbito de acción: la otra faz del día y los hechos que en tal momento acontecen. Una de sus representaciones y uno de sus animales asociados, la lechuza, refuerza esta consideración al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.
* Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término “Lilith”, y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.
* Lilith ha sido vinculada también con unos seres parecidos a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo
* Se ha comparado a Lilith con las terribles lamias de la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.
* Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.
* Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.
* Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al Cáucaso).
* Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad, que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna y sepulcro, principio y fin.
* Por último, no olvidemos que Lilith es representada popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel, provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre la concavidad de la media luna. Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada, permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.

Lilith en la tradición hebrea
* El Talmud describe a Lilith como una bella y encantadora fémina de opulenta figura y espectacular cabellera ondulada y la cree madre de gigantes y monstruos. Algunas versiones de este texto nos la emparentan con un animal de pelo muy abundante perteneciente a una antigua especie no precisada, ya extinta y problablemente desconocida en la actualidad.
* En la demonología cabalística se la designa como uno de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola de serpiente.
* También en la Cábala se la llama la reflexión femenina de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de “doble opuesto” y “doble contrario”. Desde aquí se la entiende de nuevo como un ente maligno semianimal o medio humano.
* En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: “la Bestia”, y también la “Mala Bestia”, y se afirma que de ella descienden nuestros actuales monos. * Finalmente, no podemos olvidar las tradiciones de corte astrológico que relacionan a Lilith con la “luna negra”. En este contexto, estaría representada gráficamente por un punto concreto del cielo situado en la parte más alejada de la órbita lunar respecto a la tierra. A nivel psicológico, se supone que operaría sobre los impulsos inconscientes reprimidos que, individualmente, se expresarían según el sector zodiacal (signo y casa particular) activados por su presencia y conforme a los aspectos que presente con otros elementos astrológicos
* S í pues, tenemos que Lilith se nos aparece como seductora mujer, bello animal, ambiguo ser a medio camino entre el humano y la bestia, ente monstruoso, diablesa, fascinante demonio hembra y espectral habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes. Pero siempre se muestra impulsada por la pasión y rodeada por un magnético halo de misterio, de transgresión, de oposición, malignidad, peligro, desacato, rebeldía, tentación y deseo.
Y por el contrario, también de frescura, espontaneidad, independencia, libertad y tal vez autenticidad; pues todo simbolismo es ambivalente y polivalente, como ya se ha señalado, cosa que los pocos elementos concretos y muy modificados de su mito a los que podemos acceder nos confirman.
Mas no por dejar de pertenecer al plano físico se privó Lilith de las delicias de la fecundidad, ya que según nos muestra la tradición engendró seres en tales correrías nocturnas. Y lo hizo, para más precisión, durante los 138 años que -dice la Cábala- tardó Adán en engendrar a Seth después de que hubieran nacido Caín y Abel, cifra que nos da una idea de la longevidad (mítica) de nuestro antepasado y de la espaciada capacidad generativa de ambos progenitores.
* Es extraño que en vista de los anteriores avatares Lilith no sea nada grata en la tradición hebrea. Está feo, desde este contexto, tener la osadía de querer asemejarse al varón reclamando paridad con el mismo, discutir el rol a tomar respecto a éste, desobedecer las órdenes del Hacedor con tanto atrevimiento, abandonar el Paraíso… Pero lo más terrible de todo es el hecho de invocar el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave.
Un primer análisis del mito nos muestra que Lilith ha abierto las puertas de lo prohibido. Lilith ha roto con lo estipulado por el Creador para la raza humana. Ha quebrantado lo establecido, se ha querellado contra el orden natural de las cosas, ha abandonado el lugar propio de la Humanidad, ha transgredido los límites impuestos a los seres humanos (algo que también hará Eva en su momento) y por ello se ha colocado fuera del mundo de los hombres y se ha convertido a sí misma en apátrida, en exilada, en extraña…
Es por su actitud frente a las normas por lo que se considera a Lilith enemiga del matrimonio, adversaria de los nacimientos, contraria a los hijos, instigadora del deseo proscrito y fomentadora del desacato, en general, frente a las reglas sociales establecidas. Por todo ello, en definitiva, en el contexto judaico se la tiene por un ser nefasto y un ente maligno en general; de ahí su asociación con lo diabólico y su vinculación con la tentación y la transgresión, a evitar, por supuesto, si se pretende mantener un orden sociocultural determinado.
Vemos entonces varios aspectos a considerar en el análisis del mito de Lilith.

a).- Antropológico

Su situación de primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una “humanidad previa”; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad que todos conocemos y de la cual todos participamos en la actualidad.

b).- Religioso
Ciertas particularidades de las personificaciones de Lilith podrían emparentarla con características, atributos y potencias relacionadas con la Magna Dea, la Diosa en su aspecto oscuro en la plena acepción del término, como por ejemplo su capacidad generativa, su relación con la sabiduría profunda, su vinculación con la vida y la muerte, su asociación con lo abisal, etc.
c).- Psicológico
Lilith contiene en sí elementos suficientes que, sin hacer una valoración moral, sí nos permiten en cambio pensar en un patrón típico de lo femenino caracterizado por rasgos como la independencia, la autonomía, la autopertenencia, la confianza en el propio criterio, el sentido crítico, la vinculación con el propio ser y el propio deseo que desde nuestra mentalidad la hacen conceptualizar como individuo libre. El mismo hecho de su “ocultamiento” en las profundidades nos mostraría que el factor Lilith puede estar en determinadas mujeres reprimido, oculto en su propio interior, mas permanece latente y actúa desde las propias profundidades.
d).- Social
Lilith nos remonta a la tan mitificada, por otra parte, etapa matriarcal de la Humanidad, cuyos restos casi podemos exhumar si hacemos arqueología cultural y, aún ahora, contemplamos implícitos en algunos textos de la Literatura clásica y en el simbolismo de las Diosas lunares.
El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por “actual” entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha “desaparecido” Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.
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compartido por laMedina para ¡El Clan de la Cicatriz!

INTERREGNO...



LAMENTO NÃO PODER TRAZER MAIS TEXTOS OU ESCREVER ALGO AQUI, MAS NÃO SEI ESPANHOL...



E A MINHA AMIGA QUE TRADUZIA OS MEUS TEXTOS NÃO ESTÁ MAIS DISPONÍVEL. VEREI O QUE PODEREI FAZER...



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