..."Y son estos misterios los que conviene abordar. Con respeto, con audacia e inocencia, intentando recurrir a la intuición sagrada, esa “ignorancia” a la cual nosotras no sabemos tener suficiente confianza.”
En el día y en la noche
en el tiempo y fuera del tiempo
las Guardianas custodian el Grial
en permanente lucha con el Lado Falso del Universo
Ellas son el Círculo Eterno de la Luz
en este Mundo y en todos los Mundos *
ROSALIA DE CASTRO - POETISA GALEGA
"Nació en Santiago de Compostela, hija de una mujer soltera de buena familia y de un seminarista. Su nodriza le enseñó la lengua gallega y le hizo conocer la poesía popular en esa lengua. En Madrid, ciudad donde se trasladó por razones familiares en 1856, conoce a Manuel Murguía, con el que se casó dos años más tarde y quien la puso en contacto con Bécquer y su círculo. En 1857 publicó su primer libro poético, La Flor, al que siguieron Cantares gallegos, de 1863, y Follas Novas, de 1880, ambos en gallego. Su obra principal, En las orillas del Sar, se publicó en castellano en 1884. Tuvo seis hijos, pero su matrimonio no parece que fuera feliz. Su salud fue delicada y su temperamento claramente depresivo. Desde 1874 vivió en Galicia, y murió en 1885 en Padrón, La Coruña.
Con Cantares gallegos se situó como precursora, junto a Curros Enríquez y Pondal, del Rexurdimento cultural de Galicia. El libro tiene reminiscencias de la antigua lírica gallego-portuguesa, especialmente de la popular, con notables innovaciones métricas, y protesta contra el centralismo castellano y la vida miserable del campesino gallego que le obliga a emigrar. Por su parte, en Follas Novas, ve el mundo como adversidad, y la existencia humana como dolor, con toques intimistas. Algunos críticos lo consideran el mejor de toda la poesía gallega"
(...)
"Esa misma lengua gallega que había dado lugar al resplandor de los inmortales trovadores galaico-portugueses o a las memorables Cantigas del buen rey Alfonso X el Sabio, en cuya ilustradísima corte el gallego era ejercido por autores de las naciones más diversas como la más refinada de las lenguas literarias, se vio sumido -junto con su sociedad y su cultura- en un sometimiendo que se propuso eliminarlos de raíz, en todos los niveles. (Sin sospechar que, muchos siglos después, una autoridad tan innegable como Menéndez y Pelayo iba a reconocer abiertamente, sin duda alguna, que "No se puede desconocer que el primitivo instrumento del lirismo peninsular, no fue la lengua castellana, ni la catalana tampoco, sino la lengua que, indiferentemente para el caso (en aquella época eran la misma), podemos llamar gallega o portuguesa.")
LILITH
Lilith, aquella que surgió al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador es, según el mito, una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente se convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad pero que, en todo caso, guarda en sí, como símbolo, un sentido que la emparenta con la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto tenebroso.
Los símbolos y el lenguaje simbólico
Se ha dicho que el lenguaje simbólico es el verdadero lenguaje de la Humanidad, característico del mundo interior humano. Lengua olvidada, sin embargo, que emerge en nuestro ámbito onírico, en nuestra imaginación, nuestra fantasía y también a través de la creación artística, cuando podemos dejar a un lado la mente que analiza, divide y parcela; nos habla, igualmente, desde los mitos y los cuentos y leyendas.
Una particularidad del lenguaje simbólico es la condensación de elementos. Así, un símbolo recoge, contiene, sintetiza, integra y alude a varias abstracciones, ideas o conceptos, a menudo estados de ánimo y muchas veces actos; y se conecta con los mismos y puede enlazar con otros símbolos mediante relaciones de semejanza, contigüidad, analogía, etc…
El símbolo es polivalente y polisemántico, esto es, admite diferentes valoraciones y diversas lecturas, poseyendo varios niveles, significados y sentidos de interpretación diferentes. Con tales premisas nos enfrentamos a Lilith y a nuestros primeros padres.
No sabemos casi nada de Lilith. Salvo una brevísima mención en el libro de Isaías, La Biblia cristiana no dice nada más sobre la mítica primera dama de la historia de la Humanidad y a la que, por tanto, le cupo el honor de ser también la primera pareja de Adán, antes que Eva se oficializara para la posteridad recogiendo para sí tal papel. No existen apenas datos originales de esta figura que ha llegado hasta nosotros procedente, sobre todo, de la vieja tradición talmúdica; aunque no es exclusivamente oriunda de tal contexto, ya que, comparaciones, equivalencias y similitudes aparte, nos encontramos claramente identificada a nuestra protagonista en la vieja simbología súmera y babilónica integrando, incluso, ciertas versiones del ciclo de Gilgamesh. Con lo cual, nuestra dama goza de una antigüedad considerable.
Parece que, siguiendo con su propio mito, que nos la muestra como una guapa fémina muy enigmática y bastante siniestra, fatídica y perversa, indómita e impetuosa, celosa de su independencia, rotundamente atrayente, de ardientes deseos y de contundente seguridad en sí misma, que se rebela contra el rol asignado para las de su sexo, capaz de plantarle cara al mismísimo Creador si es preciso (como así hace) y de marcharse incluso del Paraíso para refugiarse finalmente en los abismos más profundos y sentar allí sus reales, también se ha ocultado para nosotros en el fondo de los siglos portando con ella su secreto.
Mas no por ello ha dejado de ser popular, pues a Lilith se han referido, entre otros interesados, feministas de pro entre las que algunas no han dudado en declararla su heroína favorita, sagaces psicoanalistas tal vez fascinados por su catálogo de cualidades y, cómo no, todo tipo de estudiosos de la Mitología y de la Simbología.
¿Será tan seductora Lilith como para merecer tanto esfuerzo?
Vamos a emprender nuestra tarea a través del estudio del simbolismo de nuestra elegida, apoyándonos en la lectura del contenido del símbolo de Lilith, así como el de Eva y Adán, tal como nos lo muestran el capítulo III del Génesis al describir la creación humana y el posterior pecado que ocasionó el despido definitivo del Edén decretado por Yavhé-Dios para la primera pareja y para sus numerosísimos descendientes. Un estudio simbólico que considerará como una unidad el mito cristiano de la Creación del hombre y que abarcará aspectos antropológicos, psicológicos y sociales. Para ello, conviene precisar algunos puntos sobre el lenguaje simbólico antes de introducirnos en nuestro tema:
Presentando a nuestra protagonista
* Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya sido “tomada prestada” de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una vez crecido.
* El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona con sus características personales y su ámbito de acción: la otra faz del día y los hechos que en tal momento acontecen. Una de sus representaciones y uno de sus animales asociados, la lechuza, refuerza esta consideración al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.
* Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término “Lilith”, y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.
* Lilith ha sido vinculada también con unos seres parecidos a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo
* Se ha comparado a Lilith con las terribles lamias de la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.
* Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.
* Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.
* Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al Cáucaso).
* Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad, que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna y sepulcro, principio y fin.
* Por último, no olvidemos que Lilith es representada popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel, provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre la concavidad de la media luna. Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada, permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.
Lilith en la tradición hebrea
* El Talmud describe a Lilith como una bella y encantadora fémina de opulenta figura y espectacular cabellera ondulada y la cree madre de gigantes y monstruos. Algunas versiones de este texto nos la emparentan con un animal de pelo muy abundante perteneciente a una antigua especie no precisada, ya extinta y problablemente desconocida en la actualidad.
* En la demonología cabalística se la designa como uno de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola de serpiente.
* También en la Cábala se la llama la reflexión femenina de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de “doble opuesto” y “doble contrario”. Desde aquí se la entiende de nuevo como un ente maligno semianimal o medio humano.
* En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: “la Bestia”, y también la “Mala Bestia”, y se afirma que de ella descienden nuestros actuales monos. * Finalmente, no podemos olvidar las tradiciones de corte astrológico que relacionan a Lilith con la “luna negra”. En este contexto, estaría representada gráficamente por un punto concreto del cielo situado en la parte más alejada de la órbita lunar respecto a la tierra. A nivel psicológico, se supone que operaría sobre los impulsos inconscientes reprimidos que, individualmente, se expresarían según el sector zodiacal (signo y casa particular) activados por su presencia y conforme a los aspectos que presente con otros elementos astrológicos
* S í pues, tenemos que Lilith se nos aparece como seductora mujer, bello animal, ambiguo ser a medio camino entre el humano y la bestia, ente monstruoso, diablesa, fascinante demonio hembra y espectral habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes. Pero siempre se muestra impulsada por la pasión y rodeada por un magnético halo de misterio, de transgresión, de oposición, malignidad, peligro, desacato, rebeldía, tentación y deseo.
Y por el contrario, también de frescura, espontaneidad, independencia, libertad y tal vez autenticidad; pues todo simbolismo es ambivalente y polivalente, como ya se ha señalado, cosa que los pocos elementos concretos y muy modificados de su mito a los que podemos acceder nos confirman.
Mas no por dejar de pertenecer al plano físico se privó Lilith de las delicias de la fecundidad, ya que según nos muestra la tradición engendró seres en tales correrías nocturnas. Y lo hizo, para más precisión, durante los 138 años que -dice la Cábala- tardó Adán en engendrar a Seth después de que hubieran nacido Caín y Abel, cifra que nos da una idea de la longevidad (mítica) de nuestro antepasado y de la espaciada capacidad generativa de ambos progenitores.
* Es extraño que en vista de los anteriores avatares Lilith no sea nada grata en la tradición hebrea. Está feo, desde este contexto, tener la osadía de querer asemejarse al varón reclamando paridad con el mismo, discutir el rol a tomar respecto a éste, desobedecer las órdenes del Hacedor con tanto atrevimiento, abandonar el Paraíso… Pero lo más terrible de todo es el hecho de invocar el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave.
Un primer análisis del mito nos muestra que Lilith ha abierto las puertas de lo prohibido. Lilith ha roto con lo estipulado por el Creador para la raza humana. Ha quebrantado lo establecido, se ha querellado contra el orden natural de las cosas, ha abandonado el lugar propio de la Humanidad, ha transgredido los límites impuestos a los seres humanos (algo que también hará Eva en su momento) y por ello se ha colocado fuera del mundo de los hombres y se ha convertido a sí misma en apátrida, en exilada, en extraña…
Es por su actitud frente a las normas por lo que se considera a Lilith enemiga del matrimonio, adversaria de los nacimientos, contraria a los hijos, instigadora del deseo proscrito y fomentadora del desacato, en general, frente a las reglas sociales establecidas. Por todo ello, en definitiva, en el contexto judaico se la tiene por un ser nefasto y un ente maligno en general; de ahí su asociación con lo diabólico y su vinculación con la tentación y la transgresión, a evitar, por supuesto, si se pretende mantener un orden sociocultural determinado.
Vemos entonces varios aspectos a considerar en el análisis del mito de Lilith.
a).- Antropológico
Su situación de primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una “humanidad previa”; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad que todos conocemos y de la cual todos participamos en la actualidad.

b).- Religioso
Ciertas particularidades de las personificaciones de Lilith podrían emparentarla con características, atributos y potencias relacionadas con la Magna Dea, la Diosa en su aspecto oscuro en la plena acepción del término, como por ejemplo su capacidad generativa, su relación con la sabiduría profunda, su vinculación con la vida y la muerte, su asociación con lo abisal, etc.
c).- Psicológico
Lilith contiene en sí elementos suficientes que, sin hacer una valoración moral, sí nos permiten en cambio pensar en un patrón típico de lo femenino caracterizado por rasgos como la independencia, la autonomía, la autopertenencia, la confianza en el propio criterio, el sentido crítico, la vinculación con el propio ser y el propio deseo que desde nuestra mentalidad la hacen conceptualizar como individuo libre. El mismo hecho de su “ocultamiento” en las profundidades nos mostraría que el factor Lilith puede estar en determinadas mujeres reprimido, oculto en su propio interior, mas permanece latente y actúa desde las propias profundidades.
d).- Social
Lilith nos remonta a la tan mitificada, por otra parte, etapa matriarcal de la Humanidad, cuyos restos casi podemos exhumar si hacemos arqueología cultural y, aún ahora, contemplamos implícitos en algunos textos de la Literatura clásica y en el simbolismo de las Diosas lunares.
El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por “actual” entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha “desaparecido” Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.
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Los símbolos y el lenguaje simbólico
Se ha dicho que el lenguaje simbólico es el verdadero lenguaje de la Humanidad, característico del mundo interior humano. Lengua olvidada, sin embargo, que emerge en nuestro ámbito onírico, en nuestra imaginación, nuestra fantasía y también a través de la creación artística, cuando podemos dejar a un lado la mente que analiza, divide y parcela; nos habla, igualmente, desde los mitos y los cuentos y leyendas.
Una particularidad del lenguaje simbólico es la condensación de elementos. Así, un símbolo recoge, contiene, sintetiza, integra y alude a varias abstracciones, ideas o conceptos, a menudo estados de ánimo y muchas veces actos; y se conecta con los mismos y puede enlazar con otros símbolos mediante relaciones de semejanza, contigüidad, analogía, etc…
El símbolo es polivalente y polisemántico, esto es, admite diferentes valoraciones y diversas lecturas, poseyendo varios niveles, significados y sentidos de interpretación diferentes. Con tales premisas nos enfrentamos a Lilith y a nuestros primeros padres.
No sabemos casi nada de Lilith. Salvo una brevísima mención en el libro de Isaías, La Biblia cristiana no dice nada más sobre la mítica primera dama de la historia de la Humanidad y a la que, por tanto, le cupo el honor de ser también la primera pareja de Adán, antes que Eva se oficializara para la posteridad recogiendo para sí tal papel. No existen apenas datos originales de esta figura que ha llegado hasta nosotros procedente, sobre todo, de la vieja tradición talmúdica; aunque no es exclusivamente oriunda de tal contexto, ya que, comparaciones, equivalencias y similitudes aparte, nos encontramos claramente identificada a nuestra protagonista en la vieja simbología súmera y babilónica integrando, incluso, ciertas versiones del ciclo de Gilgamesh. Con lo cual, nuestra dama goza de una antigüedad considerable.
Parece que, siguiendo con su propio mito, que nos la muestra como una guapa fémina muy enigmática y bastante siniestra, fatídica y perversa, indómita e impetuosa, celosa de su independencia, rotundamente atrayente, de ardientes deseos y de contundente seguridad en sí misma, que se rebela contra el rol asignado para las de su sexo, capaz de plantarle cara al mismísimo Creador si es preciso (como así hace) y de marcharse incluso del Paraíso para refugiarse finalmente en los abismos más profundos y sentar allí sus reales, también se ha ocultado para nosotros en el fondo de los siglos portando con ella su secreto.
Mas no por ello ha dejado de ser popular, pues a Lilith se han referido, entre otros interesados, feministas de pro entre las que algunas no han dudado en declararla su heroína favorita, sagaces psicoanalistas tal vez fascinados por su catálogo de cualidades y, cómo no, todo tipo de estudiosos de la Mitología y de la Simbología.
¿Será tan seductora Lilith como para merecer tanto esfuerzo?
Vamos a emprender nuestra tarea a través del estudio del simbolismo de nuestra elegida, apoyándonos en la lectura del contenido del símbolo de Lilith, así como el de Eva y Adán, tal como nos lo muestran el capítulo III del Génesis al describir la creación humana y el posterior pecado que ocasionó el despido definitivo del Edén decretado por Yavhé-Dios para la primera pareja y para sus numerosísimos descendientes. Un estudio simbólico que considerará como una unidad el mito cristiano de la Creación del hombre y que abarcará aspectos antropológicos, psicológicos y sociales. Para ello, conviene precisar algunos puntos sobre el lenguaje simbólico antes de introducirnos en nuestro tema:
Presentando a nuestra protagonista
* Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya sido “tomada prestada” de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una vez crecido.
* El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona con sus características personales y su ámbito de acción: la otra faz del día y los hechos que en tal momento acontecen. Una de sus representaciones y uno de sus animales asociados, la lechuza, refuerza esta consideración al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.
* Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término “Lilith”, y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.
* Lilith ha sido vinculada también con unos seres parecidos a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo
* Se ha comparado a Lilith con las terribles lamias de la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.
* Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.
* Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.
* Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al Cáucaso).
* Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad, que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna y sepulcro, principio y fin.
* Por último, no olvidemos que Lilith es representada popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel, provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre la concavidad de la media luna. Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada, permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.
Lilith en la tradición hebrea
* En la demonología cabalística se la designa como uno de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola de serpiente.
* También en la Cábala se la llama la reflexión femenina de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de “doble opuesto” y “doble contrario”. Desde aquí se la entiende de nuevo como un ente maligno semianimal o medio humano.
* En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: “la Bestia”, y también la “Mala Bestia”, y se afirma que de ella descienden nuestros actuales monos. * Finalmente, no podemos olvidar las tradiciones de corte astrológico que relacionan a Lilith con la “luna negra”. En este contexto, estaría representada gráficamente por un punto concreto del cielo situado en la parte más alejada de la órbita lunar respecto a la tierra. A nivel psicológico, se supone que operaría sobre los impulsos inconscientes reprimidos que, individualmente, se expresarían según el sector zodiacal (signo y casa particular) activados por su presencia y conforme a los aspectos que presente con otros elementos astrológicos
* S í pues, tenemos que Lilith se nos aparece como seductora mujer, bello animal, ambiguo ser a medio camino entre el humano y la bestia, ente monstruoso, diablesa, fascinante demonio hembra y espectral habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes. Pero siempre se muestra impulsada por la pasión y rodeada por un magnético halo de misterio, de transgresión, de oposición, malignidad, peligro, desacato, rebeldía, tentación y deseo.
Y por el contrario, también de frescura, espontaneidad, independencia, libertad y tal vez autenticidad; pues todo simbolismo es ambivalente y polivalente, como ya se ha señalado, cosa que los pocos elementos concretos y muy modificados de su mito a los que podemos acceder nos confirman.
Mas no por dejar de pertenecer al plano físico se privó Lilith de las delicias de la fecundidad, ya que según nos muestra la tradición engendró seres en tales correrías nocturnas. Y lo hizo, para más precisión, durante los 138 años que -dice la Cábala- tardó Adán en engendrar a Seth después de que hubieran nacido Caín y Abel, cifra que nos da una idea de la longevidad (mítica) de nuestro antepasado y de la espaciada capacidad generativa de ambos progenitores.
* Es extraño que en vista de los anteriores avatares Lilith no sea nada grata en la tradición hebrea. Está feo, desde este contexto, tener la osadía de querer asemejarse al varón reclamando paridad con el mismo, discutir el rol a tomar respecto a éste, desobedecer las órdenes del Hacedor con tanto atrevimiento, abandonar el Paraíso… Pero lo más terrible de todo es el hecho de invocar el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave.
Un primer análisis del mito nos muestra que Lilith ha abierto las puertas de lo prohibido. Lilith ha roto con lo estipulado por el Creador para la raza humana. Ha quebrantado lo establecido, se ha querellado contra el orden natural de las cosas, ha abandonado el lugar propio de la Humanidad, ha transgredido los límites impuestos a los seres humanos (algo que también hará Eva en su momento) y por ello se ha colocado fuera del mundo de los hombres y se ha convertido a sí misma en apátrida, en exilada, en extraña…
Es por su actitud frente a las normas por lo que se considera a Lilith enemiga del matrimonio, adversaria de los nacimientos, contraria a los hijos, instigadora del deseo proscrito y fomentadora del desacato, en general, frente a las reglas sociales establecidas. Por todo ello, en definitiva, en el contexto judaico se la tiene por un ser nefasto y un ente maligno en general; de ahí su asociación con lo diabólico y su vinculación con la tentación y la transgresión, a evitar, por supuesto, si se pretende mantener un orden sociocultural determinado.
Vemos entonces varios aspectos a considerar en el análisis del mito de Lilith.
a).- Antropológico
Su situación de primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una “humanidad previa”; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad que todos conocemos y de la cual todos participamos en la actualidad.
b).- Religioso
Ciertas particularidades de las personificaciones de Lilith podrían emparentarla con características, atributos y potencias relacionadas con la Magna Dea, la Diosa en su aspecto oscuro en la plena acepción del término, como por ejemplo su capacidad generativa, su relación con la sabiduría profunda, su vinculación con la vida y la muerte, su asociación con lo abisal, etc.
c).- Psicológico
Lilith contiene en sí elementos suficientes que, sin hacer una valoración moral, sí nos permiten en cambio pensar en un patrón típico de lo femenino caracterizado por rasgos como la independencia, la autonomía, la autopertenencia, la confianza en el propio criterio, el sentido crítico, la vinculación con el propio ser y el propio deseo que desde nuestra mentalidad la hacen conceptualizar como individuo libre. El mismo hecho de su “ocultamiento” en las profundidades nos mostraría que el factor Lilith puede estar en determinadas mujeres reprimido, oculto en su propio interior, mas permanece latente y actúa desde las propias profundidades.
d).- Social
Lilith nos remonta a la tan mitificada, por otra parte, etapa matriarcal de la Humanidad, cuyos restos casi podemos exhumar si hacemos arqueología cultural y, aún ahora, contemplamos implícitos en algunos textos de la Literatura clásica y en el simbolismo de las Diosas lunares.
El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por “actual” entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha “desaparecido” Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.
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compartido por laMedina para ¡El Clan de la Cicatriz!
INTERREGNO...

LAMENTO NÃO PODER TRAZER MAIS TEXTOS OU ESCREVER ALGO AQUI, MAS NÃO SEI ESPANHOL...
E A MINHA AMIGA QUE TRADUZIA OS MEUS TEXTOS NÃO ESTÁ MAIS DISPONÍVEL. VEREI O QUE PODEREI FAZER...
MAS SE ALGUMA DE VOCÊS ME QUISER ENVIAR ALGUNS TEXTOS DENTRO DESTA TEMÁTICA OU ESCREVER SOBRE MULHERES E DEUSAS... PODEM ENVIAR-ME...
En el principio era Lilith
Dos manos tengo: con una acaricio tu serpiente con otra hago estallar la fruta. En mi jardín cultivo la planta hermafrodita. ANDREA LUCA En el principio era Lilith. Se pongan como se pongan, en el origen era el Andrógino. Y después de su exilio, que no destierro, del Edén nunca nada volvió a ser como antes. Ya fuera la manzana ofrecida por Lilith - Serpiente y aceptada por Eva, ya la caja de la inquietante Pandora (las mitologías patriarcales siempre hicieron responsable a la mujer del desastre universal), el caso es que ahí nacieron la dualidad y la condición humana, con su insatisfacción permanente, su búsqueda de la perfección imposible, de los orígenes, del Absoluto. Lilith representa el arquetipo de lo irreductible, de todo aquello que, inherente al ser humano como tal, ha sido o intenta ser mutilado por nuestro entorno. De ahí que su identificación con la lucha feminista sea errónea desde un punto de vista literal, pero no incongruente, ya que la situación social de la mujer a lo largo de la historia ha sido antinatural por naturaleza, valga la redundancia. De ahí que los hombres generalmente no compartan el mito de Lilith, o no entiendan como algo suyo a la Luna Negra. Sin embargo, hay una frase emblemática que explicaría muy bien lo que ésta significa para todos: Más vale morir de pie que vivir de rodillas. Naturalmente, la dijo una mujer con una Luna Negra preponderante en su horóscopo. Hay otra más, y ésta es anónima: Seamos realistas, pidamos lo imposible. Así pues Lilith, La Luna Negra, actúa sobre hombres y mujeres, si bien éstas viven este punto en su horóscopo de forma más visceral y acusan notablemente sus tránsitos, que las incitan a asumir su condición de mujer completa. Mientras, los hombres suelen vivirlos a través de las mujeres de su entorno más cercano: La madre, en primer término, y después la hija. También, cómo no, la compañera. He podido observar en algunos temas de varones que un tránsito de la Luna Negra en conjunción u oposición a la Luna natal (sobre el Sol, curiosamente, en el caso de un amigo homosexual) corresponde a una toma de conciencia sobre la muerte de la madre. No exactamente al hecho físico, sino al momento en que estas personas asumieron la realidad de que iban a perder a su madre o - en algunos casos a posteriori- cuando realmente notaron la falta de la madre y lo que ello significa: la ruptura definitiva e inevitable del vínculo, del cordón umbilical. De algún modo la Luna Negra (sobre todo en relación con los luminares, según apunta Joelle de Gravelaine) tiene que ver simbólicamente con esta ruptura. No olvidemos que Lilith - en tanto y en cuanto dispone de aquellas almas que sufrirían enormes penalidades en esta vida, y por tanto deben ser apartadas de ella- es protectora de los recién nacidos hasta el noveno día después del parto, que es precisamente cuando el bebé suele perder el cordón umbilical. Pero digamos que éste no se pierde nunca, al menos mientras la madre siga con vida. Algunos artistas y creadores viven a través de su obra la fuerza de la Luna Negra. Si la poesía se relaciona de forma inmediata con el mundo lunar del individuo, se puede afirmar además que un buen número de poetas tienen a Lilith angular en su horóscopo. Son los poetas Luna Negra, y saben sentir y expresar lo arcaico de forma demoledora. (...) Carmen Ordoñez - Artículo publicado por la revista Eudemón (España), nímero 6. Verano 1995
Deméter, la Madre Tierra, es una mujer bella y generosa

La vida creativa se desarrolla en ciclos
de luz y oscuridad...
Cuando estás tratando de crear, sueles sentirte esperanzado, te distraes, sufres. Lanzar al mundo la creación terminada lleva tiempo, a menudo mucho más del que jamás imaginaste. No debes desviarte de la meta. En cada proceso creativo surgen hiatos naturales. Son cortos y pasan.
Sin embargo, especialmente si aún eres un pichón, también puede sobrevenir un tiempo en que las fuerzas ocultas de la psique te arrebaten el proceso creativo. Tu objetivo desaparece y, no importa lo que hagas, no puedes encontrarlo o volver a erigirlo. Mantente firme. En todo proceso creativo existe un ciclo de oscuridad.
Cuando estás tratando de crear, sueles sentirte esperanzado, te distraes, sufres. Lanzar al mundo la creación terminada lleva tiempo, a menudo mucho más del que jamás imaginaste. No debes desviarte de la meta. En cada proceso creativo surgen hiatos naturales. Son cortos y pasan.
Sin embargo, especialmente si aún eres un pichón, también puede sobrevenir un tiempo en que las fuerzas ocultas de la psique te arrebaten el proceso creativo. Tu objetivo desaparece y, no importa lo que hagas, no puedes encontrarlo o volver a erigirlo. Mantente firme. En todo proceso creativo existe un ciclo de oscuridad.
En la mitología griega hay un relato poshelénico sobre esta clase de pérdida y recuperación. Deméter, la Madre Tierra, es una mujer bella y generosa. Los contornos de su cuerpo son redondeados, sus pechos nunca dejan de tener leche y siempre es fértil. Tiene miles de ideas sobre la vida. Permanentemente embarazada, da a luz a hermosos niños, así como a otras formas de vida maravillosas.
El mundo se halla en un estado ideal gracias a la fertilidad y la capacidad de procrear hijos de Deméter. Tiene una hija llamada Perséfone, una doncella muy jovencita, casi una adolescente. Perséfone es la luz de los ojos de su madre.
Perséfone juega. Esa es su tarea en el mundo. Su juego, al igual que el significado de su nombre –ser perceptiva– tiene por objeto recibir, mediante los sentidos y la mente, impresiones del mundo que la rodea. La percepción es su vida entera y, sin duda, una parte fundamental de la creatividad.
Esta historia, como en la vida real, el idilio –de la creación perfecta y armoniosa, de la dulce inocencia del juego, de la creatividad como algo mágico que aparece cuando uno lo desea– pronto se romperá y nunca más volverá a ser lo que fue. Quizás creas que es una tragedia. En realidad, no lo es. Se trata de algo necesario, que conlleva dolor y generosidad. Conforme continúa la historia, descubrirás que la maduración psíquica es el trabajo más genuino que la psique objetiva nos pide a todos que llevemos a cabo.
Las imágenes e instintos que se encuentran en el inconsciente ¨apartado del camino¨ tienen una capacidad increíble para purificar y/o incrementar la cosmovisión propia. Si abandonas el camino, sufrirás cambios. Si aún no los sufriste, no te has aventurado más allá del borde del camino. Sigue avanzando.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
Copiado de: http://lapalabrachamanica.blogspot.com/2011/03/hogueras-creativas-por-clarissa-pinkola_6699.html?spref=fb
El mundo se halla en un estado ideal gracias a la fertilidad y la capacidad de procrear hijos de Deméter. Tiene una hija llamada Perséfone, una doncella muy jovencita, casi una adolescente. Perséfone es la luz de los ojos de su madre.
Perséfone juega. Esa es su tarea en el mundo. Su juego, al igual que el significado de su nombre –ser perceptiva– tiene por objeto recibir, mediante los sentidos y la mente, impresiones del mundo que la rodea. La percepción es su vida entera y, sin duda, una parte fundamental de la creatividad.
Esta historia, como en la vida real, el idilio –de la creación perfecta y armoniosa, de la dulce inocencia del juego, de la creatividad como algo mágico que aparece cuando uno lo desea– pronto se romperá y nunca más volverá a ser lo que fue. Quizás creas que es una tragedia. En realidad, no lo es. Se trata de algo necesario, que conlleva dolor y generosidad. Conforme continúa la historia, descubrirás que la maduración psíquica es el trabajo más genuino que la psique objetiva nos pide a todos que llevemos a cabo.
Las imágenes e instintos que se encuentran en el inconsciente ¨apartado del camino¨ tienen una capacidad increíble para purificar y/o incrementar la cosmovisión propia. Si abandonas el camino, sufrirás cambios. Si aún no los sufriste, no te has aventurado más allá del borde del camino. Sigue avanzando.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
Copiado de: http://lapalabrachamanica.blogspot.com/2011/03/hogueras-creativas-por-clarissa-pinkola_6699.html?spref=fb
una persona con poder personal

"...-Por eso a mi me interesan las mujeres maduras, con humor y activas. A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti. Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.-No se yo...-Se lo diré de otra manera: una bruja es una persona con poder personal.-Eso me gusta.-Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que o les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes. Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.- Algo más?- Sí. Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor..."
Jean Shinoda Bolen
La Falta Básica en la mujer...

EL VACÍO DE MADRE
La falta de reconociminto de nuestros deseos es como una falta de reconocimiento de nuestra existencia, puesto 242 que nuesto impulso vital no encuentra respuesta. Y esto se produce después de un nacimiento en el que hemos sufrido mucho y nos hemos sentido morir. Todo ello produce el sentimiento de que nuestra existencia está seriamente amenazada. La Falta Básica, el ámbito más profundo de nuestra psique, guarda esa angustia existencial, la angustia del cuestionamiento de la existencia.
El vacío de madre, como venimos viendo en este libro, es el vacío que deja la mujer que fue excluída, prohibida y enviada al infierno; un vacío lleno de miedo y de angustia, porque la mujer que se queda en este mundo es una mujer desnaturalizada que no es capaz de reconocer y de saciar los deseos del bebé y de impulsar su vitalidad.
La reivindicación de la condición de la mujer es la reivindicación de otro mundo. Por eso la madre, la maternidad, el mutterlich y el Muttertum son incompatibles con la familia y con el trabajo asalariado; las mujeres somos, en verdad, incompatibles con ello, con el Estado y com el Capital. Somos lo real-imposible. Cuando seamos capaces de ver lo que destruímos dentro de nosotras mismas, la sexualidad que nos per- demos, y por otro lado, el vacío, la falta, el sufrimiento que nuestra anulación desencadena, seremos la mayor fuerza revolucionaria jamás vista o imaginada, impulsada por un caudal infinito de energía libidinal liberada.
REFLEXIONES SOBRE LA VIOLENCIA INTERIORIZADA EN LAS MUJERES
Casilda Rodrigáñez Bustos.
La falta de reconociminto de nuestros deseos es como una falta de reconocimiento de nuestra existencia, puesto 242 que nuesto impulso vital no encuentra respuesta. Y esto se produce después de un nacimiento en el que hemos sufrido mucho y nos hemos sentido morir. Todo ello produce el sentimiento de que nuestra existencia está seriamente amenazada. La Falta Básica, el ámbito más profundo de nuestra psique, guarda esa angustia existencial, la angustia del cuestionamiento de la existencia.
El vacío de madre, como venimos viendo en este libro, es el vacío que deja la mujer que fue excluída, prohibida y enviada al infierno; un vacío lleno de miedo y de angustia, porque la mujer que se queda en este mundo es una mujer desnaturalizada que no es capaz de reconocer y de saciar los deseos del bebé y de impulsar su vitalidad.
La reivindicación de la condición de la mujer es la reivindicación de otro mundo. Por eso la madre, la maternidad, el mutterlich y el Muttertum son incompatibles con la familia y con el trabajo asalariado; las mujeres somos, en verdad, incompatibles con ello, con el Estado y com el Capital. Somos lo real-imposible. Cuando seamos capaces de ver lo que destruímos dentro de nosotras mismas, la sexualidad que nos per- demos, y por otro lado, el vacío, la falta, el sufrimiento que nuestra anulación desencadena, seremos la mayor fuerza revolucionaria jamás vista o imaginada, impulsada por un caudal infinito de energía libidinal liberada.
REFLEXIONES SOBRE LA VIOLENCIA INTERIORIZADA EN LAS MUJERES
Casilda Rodrigáñez Bustos.
La mujer e la negación de sí misma

Esta negación de sí misma es interiorizada a niveles tan profundos que es como si las mujeres, a lo largo de toda su historia no hiciesen más que repetir esta experiencia de autodestrucción.
***
Es necesario reconstruir la contradicción hombre-mujer a partir de la negación del cuerpo de la mujer, y por tanto, lo que en el psico-análisis tradicional aparece como problema de enfermedad, de neurosis, de desadaptación, etc., se convierte… en una contradicción material.
La mujer se encuentra desde el principio sin una forma propia de existir, comoSer madre significa existir y usar el propio cuerpo en función del hombre, y por lo tanto una vez más carecer del sentido y del valor del propio cuerpo y de la propia existencia a todos los niveles. Esta negación de sí misma es interiorizada a niveles tan profundos que es como si las mujeres, a lo largo de toda su historia no hiciesen más que repetir esta experiencia de autodestrucción. Por eso, el discurso sobre la violencia masculina, sobre la vejación, sobre la dominación, sobre los privilegios, etc. seguirá siendo un discurso abstracto si no se tiene en cuenta el aspecto interiorizado de la violencia, la violencia como negación de la propia existencia.
si el existir de la mujer se hallase ya incluído en una forma de existencia
(mujer, madre, hija, etc.) que la niegan en cuanto a mujer.
La negación de sí misma empieza a funcionar desde el nacimiento, a partir de la primera relación con la madre, donde la madre no está presente como mujer con su cuerpo de mujer, sino que está allí como mujer del hombre, para el hombre.
(…)
El hecho de que la niña viva la relación con la persona de su sexo sólo a través del hombre, con esta especie de filtro que hay entre ella y la madre, es la razón más profunda de la división que encontramos entre una mujer y otra mujer; las mujeres estamos divididas en nuestra historia desde siempre, no sólo porque cada una de nosotras está unida socialmente al propio marido, a los propios hijos –éste es el aspecto visible dela separación–, la división se da a un nivel más profundo, al no conseguir mirarnos la una a la otra, al no ser capaces de contemplar nuestro cuerpo sin tener siempre presente la mirada del hombre. (…)
En un artículo en ‘L’Erba Voglio’… insistía en la relacióninte rrumpida con la madre, o en cualquier caso deformada desde el principio precisamente porque la madre no es la mujer, sino ‘la madre’, es decir, la mujer del hombre. Del hecho de que la mujer no encuentra en la relación con la madre el reconocimiento de su propia sexualidad, del próprio cuerpo, procede después toda la historia sucesiva de la relación con el hombre como relación donde la negación de todo lo que tú eres, de tu sexualidad, de tu forma de vida, ya se ha producido.
LEA MELANDRI
La infamia originaria
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